LA ESTACION DE TRENES QUE SE CONVIRTIÓ EN CENTRO CULTURAL

La estación de trenes de Quintero es “el recuerdo de un pasado glorioso”, cuentan los habitantes de esta comuna de la V Región. Remembranzas de cuando, a principios del siglo XX, el balneario competía codo a codo con Valparaíso por ser el principal punto de embarque del país, a través de la Sociedad Ferrocarril Puerto y Balneario, formada por la familia Cousiño, en 1913.

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Pasó el tiempo. Pasó la vida. La estación quedó atrás. Pero, luego de 30 años de abandono, el viejo edificio, que data de 1924, luce hoy  completamente remodelado, a partir del trabajo de la Corporación Municipal de Cultura y Turismo de la comuna. Y este  próximo 23 de septiembre volverá a abrirse a la comunidad como centro cultural, que alojará talleres, exposiciones y un bulevar. “Cuando creamos la Corporación, fuimos ambiciosos y quisimos que el centro de ella fuera un edificio de valor histórico y patrimonial. Así, logramos firmar un usufructo por 25 años con EFE y luego conseguimos recursos por medio de la ley  de donaciones culturales”, expresó el edil Mauricio Carrasco, agradeciendo el aporte de dos empresas que entregaron $ 205 millones, los cuales se sumaron a los $ 160 millones comprometidos por la municipalidad y el Consejo de la Cultura y de las Artes, para restaurar la estructura original. La casona, de estilo normando, está sostenida por pilares de roble y conserva el mobiliario original y el diseño de las ventanas.

Gabriela Ferrary, residente de Quintero, guarda recuerdos del edificio. Su padre era director de ferrocarriles al momento de su nacimiento y ella nació en dependencias del segundo piso de la  estación, que entonces era utilizada como vivienda. “Me contaban que cuando yo nací, rápidamente se acondicionó una pieza al fondo para recibirme, se mandó a llamar una partera. Viví ahí hasta los cinco años y me daba mucha nostalgia el abandono en el que estaba la casa. Es hermoso que ahora la gente de Quintero pueda volver a contar con este lugar tan especial”, dice.

La renovación no estuvo exenta de sacrificios. Veinte puestos artesanales, ubicados justo al frente de la fachada de la estación, debieron ser cambiados de lugar. Los artesanos aceptaron  nuevos módulos, que se integran “de manera más armónica”, como se les dijo, al entorno de la plaza.

“Es triste ver desaparecer el fruto de tantos años de trabajo, pero este nuevo proyecto le va a cambiar la cara a Quintero”, señala  Alejandra Guerra, presidenta del sindicato de los artesanos.